HUIDA DEL DESTINO

Me escondo tras la puerta solitaria, 

refugio de  tantas mañanas, 

camino del cierre de un capítulo inacabado,

cogiendo el vagón equivocado del error,

esquivando las miradas de la duda,

observando el poder en su trono,

recogiendo la ropa del corazón,

 acariciando el duelo del sentir. 

Y volviendo al pasado,

revelando mi furia,

cogiendo sus piedras, 

lanzándolas a tu espejo,

No te preocupes,

puedes seguir en tu mundo,

yo ya tengo el mío.

No molestará mi retirada,

porque iniciada fue en el tiempo,

bajo la dejadez diaria,

del sentir con el alma.
(MIO DCLXXXVIII)

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