YERBA MOJADA

El olor a campo, en el recuerdo permanece,

prados mojados por la lluvia del Norte,

el frío escapando por el vapor de aire,

que mi boca, entonces, arrasaba.

El silencio interrumpido por el bailar de los árboles,

anunciando próximas tempestades.

El amor esperado, perpetuo, en lo inesperado,

la labor del campo, ardua y dura,

acompañando aquella tierna niñez,

ese botijo mojando mi ser en la sequía de la yerba,

el garabato acariciando la tierra,

arañando los años que volaron.

Aquel majestuoso pajar, y el placer de saltar sobre el montón apilado,

un columpio improvisado, se mezclaba con el trabajo.

Animales libres, prestando su amor campesino

mujeres, en el campo y casa se movían,

su amor mantenían.

Hoy, vuelvo a ti, 

en busca de lo que el tiempo arrebató,

con mi alma viva e impoluta.




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