BRUJA SALVAJE

Erase una vez una princesa,
vestidos de plata lucia,
sortijas de oro ponía.
Princesa confirmante de
todo lo impuesto,
cuando opinaba,
quién decía amarla
mandaba callar,
obedece, grita para adentro,
se repite la dulce princesa:
«soy una princesa
debo esconder,
lo que pienso,
obedece y calla,
se decía la sumisa dama».
Mi príncipe es listo,
sabe lo que dice,
yo no ….

Bonito florero con piernas,
1,69 de altura, 60 kilos de danza,
y el sentir,
guardado,
en una carcasa.

Llegará tú día,
falsa princesa,
en que esa bruja escondida,
coja su escoba,
los versos como espada,
libere su corazón y
devore cada centímetro
de vida que le quede, por vivir,
No habrá príncipe, sino amante,
saciara todo lo que en el baúl guardaste, recogiendo cada pensamiento volador, en su deseo de entrar, cada noche, dentro de ti,
desnudando poco a poco cada poro,
de tu piel y alma,
desvistiendo cada segundo … cuidando el delicado momento en que el mar de la playa y el río de la puntiaguda montaña alcanzan el delicado orgasmo de la vida.

Esa montaña se adentrará despacio,en la cueva sumergida en la sutil playa del deseo, ambos, bebereis del souvenier de la pasión y esa fiera, saldrá de ti.

Sólo entonces, nada, ni nadie, podrá atrapar a la bruja salvaje, que habita en ti.

(MIO CDXV)

 

 

 

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