PARÍS

Aquel París los miraba curioso,

unos jóvenes amantes jugando,

sol del amor sonreían besando,

dos vidas apresuradas corriendo.

 

Desnudos retozaban en la noche,

en la oscuridad la dulce complicidad,

los ve a ciegas amando, torpes manos,

deseosas de acariciar la piel.

 

El artista callejero vigila,

recuerda lleno de envidia y recelo,

vuelve el raudo caminar del amor,

sobre la bella ciudad que enamora.

 

El sagrado contiene frío aliento,

un mimo su cuerpo mueve valiente,

los pinceles de reojo pintaban,

en el aíre el amor respiraba.

 

Presagiaban el final de su túnel,

París fue el principio del desenlace,

almas perdidas en los callejones,

encontrando suspiros al olvido.

 

Era amor con su fecha caducada,

la muerte tatuada en sus corazones,

el amor empezó a desfallecer,

cuando el autobús encendió el motor.

 

 

 

 

 

 

 

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