TRAFICANTE DE VERSOS.CAPÍTULO VIII

 

Esa tarde apresuró su comida, la preocupación sobre lo que podía acontecer esa tarde, se perpetuó en su mente, apenas probó bocado ante tanto pensamiento. Había quedado con Churches antes de la hora prevista, no quería por nada del mundo llegar tarde a esa cita. Llegó. Con puntualidad ‘inglesa’, allí, se encontraba Churches.
– Hola de nuevo, saludó, Monmuji.
– Hola, hola, tartamudeo Churches.
La contestación, denotaba cierta prisa y preocupación.
-En modo de prevención, fue comentando Churches, han adelantado la hora del encuentro, para evitar cualquier sorpresa. Menos mal que habíamos quedado antes … tu teléfono estaba apagado.
– ¡ Que raro! exclamó la muchacha, lo he tenido encendido todo el tiempo.
Justo a tiempo, llegaron al lugar del encuentro. La fachada del edificio denotaba un amor hacia los animales, hecho, a agradecer en esos tiempos donde Rasoy había inculcado la caza de animales como ‘deporte’ financiado con fondos públicos. Entraron en el local … ahí estaba, él, apoyado en una pared de piedra enrejada esperando, sus miradas se cruzaron un sólo segundo, ambos, sintieron que se conocían de siempre, sin embargo, nunca se habían visto hasta esa tarde … o sí.

 

(MIO CAP.VIII)

 

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