SUEÑO



Esta noche soñé, 

apoyaba mi cabeza sobre la almohada, 

me perdía mirando la mar de tus ojos.


Imaginé, 

mis gélidos pies  entrelazados con tus ardientes extremidades.


Añoré, tu cuerpo fundiéndose en uno sólo,

al ritmo del silencio de la noche.


Quise creer que tu alma, 

abrazaba mi energía tan fuerte, 

que el respirar no se hiciera necesario.


Pensé mientras dormía,

lo que no hice despierta, 

para que nadie, 

se percatará de lo hermoso que era.


Volé contigo al país de la sonrisa eterna,

dónde las lágrimas sólo aparecen,

para limpiar esas lagañas de la noche.


Sin quererlo … 

sentí  mi corazón morir, 

un ladrón entró en mi sueño,

 y con él, se lo llevó.


(MIO LXXXIV)

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