LA PAREJA

Suspirando al oido  la ternura de su boca,

 penetrando en su ser sin estación demorosa, 

vacía la maleta de pesadas rocas cristalinas. 

Recorre por su  cuerpo la savia de su montaña, 

discurriendo por los acantilados cataratas de besos,

mientras bellos amaneceres mecen al deseo.

Lamentan el ocaso del tiempo,

perdido entre suaves lamentos,

bajo la alameda del  amor,

un suave disparo, sonó.

La bala rozó el delirio,

cerca del fuerte bastón,

se acurrucó en el amor,

de aquel  viejo corazón.

El cazador no tuvo compasión,

de aquella pareja,

cuyo único delito,

fue liberar aquella pasión.




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