LIGERA

El aire sabotea las plumas,

delicada coraza de mis alas,

se elevan en el tintineo,

de su sensual movimiento.


Susurran el recuerdo,

de lo olvidado en el tiempo,

bajo la sonrisa de los jugos,

deslizándose por sus cuerpos.


Roza con su delicadeza,

el abandono de la pereza,

se cierne sobre la montaña,

que observa con esperanza.


Danza en el infinito cercano,

dónde todo es claro,

mañana, seguirá con su vaivén,

 este oscilante amanecer.




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