INSTINTO LLAMADO DESEO


Salgo a la calle con el corazón en un 

bolsillo,

girando mi cabeza allí veo al deseo,

sentado con aparente tranquilidad,

en la barra del bar.

Abatida por el más profundo 

sentimiento,

regreso a mi cueva, 

ocultando mi mirada,

de aquello que siento.

La osadía me sacó de nuevo,

besando el asfalto que pisaba,

por segunda vez, ahí se encontraba

de pie, en el espacio infinito,

tan cerca, tan lejos, 

de mi fogosa voracidad.

El instinto, susurra al oído,

no querer vencer el imán,

que entre los dos habita.

A la tercera va la vencida,

en un sitio abierto, 

fijo su mirada como tigresa,

se abalanzó sobre la presa,

devoró con sus besos

la piel cobertora de su cuerpo,

para su sorpresa,

la presa, en tigre se convirtió,

así, el miedo vencido,

cedió su trono,

al instinto más básico,

imprescindible,

para un comienzo.

Creado para Baresias. Agosto 2016

Deja un comentario