REBELDÍA ADOLESCENTE

    Soy un saco de boxeo,

    me zarandeo sin rumbo,
    apenas esquivo los golpes,
    llegan sin aviso.


        Me deslizó con furia,
        para esquivar
        el azote de palabras,
        dañan.


            Llegan los abrigos,
            la coraza de mi corazón,
            supura tristeza,
            danzando por mi piel.


              El sudor se desliza
              impregnandose con cada gota
              deslizadas camino abajo
              por el sendero del perdón.


                  Las hormonas acarician puños,
                  empujando a lo amado,
                  a empapar con saliva,
                  mojando risas con babas.


                      Sigue ahí,
                      cuando el saco calla,
                      y el revés responde, 
                      la niñez, regresa.


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