EL ALPINISTA


Mis ojos miran resplandor 

en la cima,

su brillo ciega mi cordura,

deleitándose con su belleza,

escondiendo la sabia cautela.

Todo debe ser previsto,

grosor, calidad y tiempo,

confianza en alta mirada,

para así salvaguardar el alma.

Nada puede fallar,

nadie errar,

los pasos deben continuar,

los pies desenterrar.

El hombre busca la cumbre,

mira al cielo con respeto,

ayer tres cayeron,

el miedo revuelve el deseo. 

El amor hace continuar,

la escalada del temor,

ante la gran hermosura,

muestra la tersura de la gran dama.

Él llega, respira, sonríe, un deseo pide.

La bajada y el amor esperan.


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