SENTENCIA

En la sombra sorbo el afluente de la vida desvaneciendose entre mis entrañas para convertirse en gotas de amor deslizándose hacia mi piel. Poco a poco, ese sabor se entremezcla con el olor a vida, cierro los ojos y escucho la melodía en la lejanía anunciando la proximidad de una tormenta. Apuro las huellas sobre el manto negro saciando hambre con fruto prohibido, soy repudiada del Edén dónde nada es lo que parece y todo desaparece. La palestra se desmorona cuando las palabras como poderoso boomerang caen sobre bocas repudiadas en cada sílaba, envueltas en saliva de dudas.

Y la verdad, ya no importa, el poderoso Juez sentencia.

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