VIERNES URBANO

Dirijo huellas tras los gemidos enrollando mis sábanas, abrigando el amanecer de una mirada, pérdidos entre los minutos de insomnio, dejando mecer la piel por los delicados soplidos de despertares. 

Observo la ternura desde su trono, analizando movimientos de una falsa conciliación, el hogar de sus genes espera ansioso de volver a sentir juguetes corretear por lánguidos pasillos.

Un segundo café se sirve en una terraza abierta a la esperanza, política corretea por ceniceros esperando resurgidas cenizas conveniendo futuro tambaleante.

El frío reaparece, agazapado esperaba para dar el toque final a una Primavera acojonada, sí, acoquinada entre los altivos Invierno y Verano.

Sigo caminando, el tiempo apremia, la ciudad se desvela una mañana más.

Deja un comentario