CAFETERÍA II

La mirada de la inocencia,

con una sonrisa espontánea,

sueña en sus grandes ojos,

rozando el atrapasueño.


Tan cortito es tu andar,

primera mentira descubierta,

tu corazón  algún día 

romperán.


No vulneres tu dulzura,

despertando a la vida,

mis manos sobre la tuyas,

recuerdos acompañando tu

lento caminar.


La tarde estira sus brazos,

ancianos apoyan el resto

mirando con  triste nostalgia,

lánguido comenzar.


Mundo incierto,

donde lo único seguro,

es que algún día 

serás.


Conversaciones,

en la barra de un bar,

almas voladoras,

formando parte del bullicio.


Y yo, observando,

suma belleza,

sumergiéndome en el albedrío,

de la vida tras una taza.


Apoyo mi alma en una silla de madera,

y camino con esa pequeña alma.

(MIO CCXLVII)

Deja un comentario