SALA DE ESPERA

Verde como respaldo, espera atrapar lo corrompido, poco a poco penetra mi corazón, royendo cada vena cubierta de sentimiento. 

Boca arriba esperando reparar lo dañado, pensando en lo pasado, disfrutando el presente y poniendo interrogantes a un extraño futuro. 

Cierro los ojos y sueño, vuelo sobre cada aguja penetrando en la emoción, dispersando esa mano revoloteando mi interior. 

No existe miedo. Se largó en la maleta de la última daga, lanzada por el tiempo sobre mi coraza.

Cuando el esquivar se hace arte, la sala de espera, ya no desespera.

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