LA DUDA

En su mar encuentra la paz que rodea el alma herida, tras la ardua batalla de la prisión ahondando en la profundidad, hoy llega la paz de la armonía meciendo sus orillas. 

Dos primaveras necesitó para arder su fuego en las astillas de su alma. Distancia perpetuó para olvidar el error, así, todos los días en su conciencia susurró, «no era para mi ese ardor», más siempre con la duda de compañia, adoptó.

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