SERPIENTE

Vientos musicales,

adornando palabras,

árboles revoltosos,

meciendo ardillas saltarinas.

Bandada de mirlos,

danzando en el paraíso

cantando su albedrío,

en busca de descanso.

Sol calentando,

alma desnuda envuelta,

del olor de hierba fresca,

arrancada en su crecida.

Se desliza serpenteando,

la temida en el campo,

busca alimento

igual que el llamado humano,

más ella no muerde, 

sólo la temen,

lo que apresa cada día,

nuestra libertad.

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