DIA PERFECTO

Y fugarnos desnudos al atardecer, navegar por orgasmos salados en el ocaso, cabalgando sobre la aventura del mecer sin rumbo ni destino claro, bailando sobre las cenizas del tiempo errado acariciando la piel de tu alma tostada por cada sonrisa huyendo de su jaula.

Es un día perfecto. Y tú estás en él.

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