DESPEREZANDO VERSOS

Y el día despierta con una sonrisa en los labios, calentando con rayos, taciturno frío. Los sueños se desvanecen en el lento abrir de unos ojos de mar. Abriendo el corazón a la mañana, el café en el paladar y la música sonando en alma componen unos versos para esa melodía, juguetea con el ritmo de la melancolía, debate la respuesta sincera y opuesta, no convence y se resguarda en su mente.

De nuevo piensa, husmea entre los cables de su corazón, para buscar cualquier conexión, pérdida ante los pasos ausentes, borrados tras las migas de la decisión.

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