FRÁGIL LATIR

Tengo un invernadero, cobija mi corazón, cuando hace frío le canta una canción, al mismo tiempo el calor abrasa, su latir apaga sed con risas. Tengo un invernadero de color miel, donde las abejas disfrutan de mi néctar cuando la tormenta acecha el abrazo.

Hoy, el viento, ha volado con sus alas, mi invernadero se ha marchado, y el frío del mundo con su hielo me ha golpeado. No existen horas suficientes para el letargo del regreso, ya no queda tiempo, ni dulce espera. El corazón con lento latir, así se queja.

Una lágrima deja caer, brazos recogen dolor, nadie la ve, es un océano invisible, tan profundo que nadie conoce. Allí, se recogen los restos de este frágil latir.

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