EL CAMINO PERDIDO

Mis pasos ya no recuerdan el camino recorrido, el tiempo ha cambiado las huellas, cierro los ojos recordando el mapa del pasado. Allí, correteaba la vida entre piedras y jeringuillas, las campanas en silencio miraban, la hora marcada había llegado y la vida, apresuraba huída. La puerta de atrás recogió las sonrisas y las guardó entre un amasijo de brisas. Las piedras cambiaron morada, el asfalto llegó y todo lo aplastó, las piedras y mis recuerdos se enterraron en el alquitrán de aquel aparcamiento con ruedas, ruedas ahora pinchadas por el aburrimiento de la perfección.

 

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