MADURANDO

Para crecer ronronea entre los perdidos, camina entre las entrañas de lo prohibido, susurrando una nana a las piedras del camino, lee lo tácito ausente de la mirada de la gente. Busca, no ceses el paso de las ansias, allí al fondo, detrás del frondoso bosque, oculto entre la roca de una huída, un día entenderás. Entonces, guardarás los olvidos, los perdones errados, los errores perdonados, verás la senda impoluta ante tus ojos, tu vida encajara en aquel trozo escondido al amanecer del pensar sin guión ni edad.

 

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