CORTANDO PODER

Ya ves, el poder no la daña, podría estar encima de su mirada, y huir en su ola sin apenas sentir.

Mirar el azul de su estela, desvaneciéndose en la orilla, rompiendo silencio contra el suelo de su cuerpo, y nada podría crujir.

Ha deshilado su hechizo, mientras la rabia corroía el cuerpo altivo, lo sabe, él es cadáver frío en volcán apagado, cimientos en tambaleo hacia eterna ausencia.

Ya ves, ahora ya no es nada.

Al día siguiente, respiraba.

Deja un comentario