HORAS PÉRDIDAS

Han anclado a esta cama este cuerpo, gritando libertad, busca postura que adoptar.

Horas y horas pérdidas, entre pañuelos y zumos, la caja vacía sigue estando ausente de realidad para así engañar al personal.

Miro al cielo que me enseña desde su libertad, todo un mundo a explorar, una cara, un perro, una mano, el vientre del mundo. Todas observan la hoja seca pérdida, aún mantiene inerte su rígida postura. Mapas aparecen ahora ante mi aburrimiento, quizás países de un pasado que gritan ser devueltos al presente, la paz de un hogar perdido se entremezcla con el dulce sonido de un pájaro libre o en aparente libertad.

Lo cierto, es que el cielo es el gran maestro, nos muestran cuando está enfermo y cuando florece, desde luego, mis horas pérdidas han encontrado su valor en un bien en continúa subasta.

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