NUEVA VIDA

Las lágrimas cansadas de llorar,

dejaron sus ropajes secar,

prometiéndose lealtad eterna

al corazón herido de amor.

Se montaron en la primera arruga

asomando de su comisura,

volaron hasta la carcajada más

estrepitosa,

la que caía en gracia y hermosa.

Así fue como secó los diamantes,

los cambió por cantos en pasillo,

con voz y gran tino,

mostrando gran valor.

La sonrisa se quedó repleta de

flores,

creciendo en el frío Invierno,

sobre fríos ríos salados

rebosando besos y abrazos

en el borde de aquella

nueva vida.

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