JUNGLA

El frío bosque,

su piel había helado,

noche tras noche,

ganas volaron.

Ellxs eran igual,

usaban sutiles uñas,

limaban fauces

en soberbia.

Una tras otra,

las grandes masas

del hoyo salían,

y sus balas lanzaban.

Las plazas se llenaron,

de ciegos de bienestar,

ahora ya no sabían

de otra forma, mirar.

De su cueva despertaron,

el problema amigxs míxs,

es que ya no sabían

caminar.

Y volvieron a tropezar,

sobre las mismas piedras,

que les hicieron caer,

en falsa verdad.

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