CADA DOMINGO

Cada Domingo el vacío comienza a tomar su lugar, sabe que al día siguiente detrás del silencio, allí, se volverá a encontrar.

Se sienta en la vieja silla, y empieza añorar las voces escondidas en pasillos vacíos.

Cada semana regresa a sus ojos la tristeza de una despedida, obligada, momentánea y letal.

La esperanza cada vez se estrecha más, tiene que pagar alto precio por creer en la igualdad, sólo era apariencia, nada puede serlo, cuando nunca existió deseo ni condición.

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