ARDOR MOMENTÁNEO

No son los abrazos los que calientan mi corazón, ni las sonrisas que mecen mis días.

Las mantas intentaron calidez arropar, más no fue suficiente para mirada sofocar.

Sólo tú, sin avisar, golpeaste frialdad de coraza, moratoria de iceberg rompió fachada, ante el fervor de tu inesperada templanza.

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