SUSPIRO

Callejea cada rincón dónde hizo el amor, siempre estuvo sola, su cuerpo se retorcía en el silencio, sentía las manos acariciar, pero no oía al corazón palpitar.

La muerte retozaba buscando vida, que le hiciera de nuevo respirar y en su intento desgarró aquello que le hacía vibrar, el alma arañó con la profundidad del placer de tomar un poco de latido ajeno.

Ella busca en cada rincón, sí, trata de recuperar los rastros de piel, aquellos olvidados en cada sentir de su cuerpo, recoge restos de aquella niñez, de la repentina adolescencia y la apresurada madurez.

Quizás así pueda recomponer, aquello robado por la ausencia de corazones, los que un día sin ningún pudor rasuraron su alma repleta de amor.

Busca recuperar, lo que una vez fue abandonado, le cuesta, cada noche, un suspiro más mientras recuerda aquella frialdad.

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