AMANECER CAMINANTE

El día despierta, la noche se resguarda tras las miradas del revés del ciempiés, la cebada dejó sus posos sobre las entrañas del pensar, esa voz, calmó el alma con su melodía, en el eco de la vida.

El café grita en la cocina, la hora de ese momento, único y perfecto instante en que la paz asalta tu colina y las tormentas aguardan en sus casas.

Los churros crujen su deseo de ser devorados por los lobos hambrientos que recorren sus lamentos.

… la vida continuara.

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