¡ AGUANTAR!

Muerde la lengua para no exclamar un pensamiento justo en el centro de aquella diana, cruzar el revés de una mejilla de manzana a medias de empodrecer.

¡ Aguantar!.

Perderse en la mitad de camino de gritar un susurro escondido en aquel temido silencio.

¡Aguantar!.

Desviar malicia corriendo por venas enseñadas a borrar sencillos caminos, tomando sangre y aire perdidos.

¡Aguantar!.

Para que una día, la balanza busque el lugar correcto donde tanta lluvia secar y colocar esos corazones donde nunca, debieron faltar.

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