SIN COLOR

Miro a lo lejos tu bandera, esa que tanto lanzabas al viento de tu mirada, por la que hubieras vendido lo preciado, aquella que clamabas en tu huida. Hoy su color ya no resplandece en el horizonte, apenas el viento la acaricia, en las cumbres con dificultad atraviesa tu fuerte coraza. Ya nada puede hacerse, salvo ser besada con dedos cruzados y esperar que alguien lave sus colores, desteñidos por los tiempos de miedo, mirando a ese oscuro cielo.

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