CIMA

Cuando el cielo llegó a la luna,

el inmenso frío anunció tempestad,

ya tatuaba camino arriba

cada huella marcando sudor.

Más el paraíso,

nada pidió,

sólo amar,

nunca supo que la gélida voz

era un eco de la montaña,

o que la blanca sábana estaba

mojada de esperanza.

Un copo de nieve se desvaneció,

en la altura resguardaba luna,

un suspiro lanzó al corazón,

entre las ramas se percató,

rompió sin dudar manta verde,

delito,

esplendor cubría sus canas.

Sentencia,

el gris de la ausencia

al tocar su cima

lloraba.

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