COSTUMBRES

Sin ninguna explicación,

el tren descarriló sin destino,

buscando la perla de sus ojos

al vacío caía,

bajo los faros

del acantilado más oscuro,

bufando a los mares y océanos

renegados de valentía.

Soplaba el viento detrás de la

estela,

meciendo cada ola entre el gentío,

negando creencia del pasado.

Todas sus deudas se despeñaban

bajo el control de la tibia luz,

iluminando camino

tornaba oscuro regreso.

Y el tiempo, de nuevo,

con su eterno disfraz

atrajo todo el poder

de la ignorante edad,

mientras la verdad escondida

rugía entre las canas de la

costumbre.

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