BÚSQUEDA

Por qué no veo sinceras lágrimas

repletas de miedo al abrazar el vacío,

mientras el tiempo muestra su razón,

en la corta distancia rota por dolor.

Por qué las excusas ya no sirven,

cuando las hojas ya han caído

y el árbol desnudo ante el mundo

rebosa de tranquilidad.

Por qué ya no es capaz

de acariciar la hierba

con la desnudez de sus pies

cuando empieza a caminar.

Muchos porqués y respuestas

silenciadas como tantas,

en un mundo dónde la ofensa

se esconde bajo la alfombra.

Y el futuro al levantarla,

echa sus manos a la soga,

sin apenas encontrar

el temblor del viento

en sus ojos.

Deja un comentario