SOBRANDO

La sombra no se borra,

permanece ante mí,

ignorando la noche,

tambaleando estela,

buscando sin reproche,

dulce hogar en la nada,

mientras la niña crece,

y sigue meciendo su niñez,

sabiendo que el ocaso

de su vida pide paso,

a la atrevida pubertad.

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