HISTORIA EN METROS

Curtiendo corazón caminante, un hombre se acercó, ¡NO!, miles de problemas volaban sobre aquel NO, me contestó con un ¿ah si?.

Dos pasos más allá, otro hombre tocaba, me acerqué, deposité en su cesto mi tiempo, sonrisa no había palabras ni quejas.

La prepotencia en una amplia calle y la humildad en una esquina, escogí la segunda.

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