RESGUARDADA NIÑEZ

Aún recuerdo mi cuerpo sentado en aquella escalera, en la soledad de una tarde de verano, observando las hormigas incesantes en su marcha, el azul cielo en inocente mirada. Un sueño mecido en la nada, sin destino a ninguna montaña. Regresa hoy con la inocencia de aquella espera, cada día sin querer, vuelve aquella escalera, más vieja, repleta de musgo, pero con la misma ilusión de una tarde, dónde el tiempo en la niñez, cesaba paso a paso, la ilusión del comenzar de una vida.

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