DECISIÓN

La tiranía del conciliar resulta algo escabrosa, cuando las voces surcan los cielos repletos de luz sin calor. Dicen que existe, pero a ésta poeta sin descanso, no da presencia tanto encanto. Más ahora buscan su voto, los de un lado y otro, prometen todo lo soñado y cuando consiguen su silla, miran para otro lado. Una papeleta cae, anulada en destino, ve como así rompe hechizo, sudor mamado para tener un pliego en las manos, y tener por clase merecida lejano llanto, aplicando horma, ¡futuros esclavos!. Y es que el feudo mantiene, por muchos siglos que corran detrás del carromato con cúbicos de altos vuelos, eso sí, de última generación.

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