VORAZ TERMITA

Resbalarse del muro al que siempre lleva su corazón pegado, dejando camino abajo piedras perdidas de su coraza. Llegar al suelo y sentir el cuerpo impoluto como parte de las raíces ancladas a los pies de la pared. Adentrarse entre las rendijas de sus rocas en busca de alimento que sustente ese cuerpo que ya no es el suyo, ahora pertenece al tiempo, y percibe sus fauces una a una mordiendo delicadeza. Detiene su pensamiento para levantar la cara y darse cuenta de que es hora de emprender el camino. El lienzo ya no merece la pena, las termitas han hecho su trabajo.

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