EL CAJÓN DE LA ESPERANZA

Subía con la rapidez de un rayo, destellando en cada alborotado paso con la esperanza de encontrar la llave y poder acceder al placer más recóndito.

Siempre estaba allí, esperando ser manejada por el tamaño perfecto, dentro de aquella puerta abrazada por centenario castaño, corría por el pasillo directo a su escondite, abría la espera y se la encontraba rellena de caramelos de múltiples sabores y algún chocolate escondido hacia atrás.

El rito, era conocido, los caramelos se cogen, el chocolate se pregunta y las galletas de coco para el desayuno siempre caían.

Hoy, cuarenta años después, busco en esa cerradura cada vez que subo las escaleras, con anhelo de encontrar la mano que colocaba aquella llave.

Inspirado por las palabras poéticas de Laura Fjäder en Facebook.

Existen palabras y gestos que te traen recuerdos, algunos duros, tristes, alegres y otros como éste representan el amor de una nieta más allá del paso del tiempo. Probablemente morirá con un nuevo recuerdo.

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