INSTANTE PERFECTO

Muchas veces mira el mundo, respira, abandona las esposas y se deja acariciar, es el viento amante de la libertad quién ahora toca su alma.

Lo mundano queda abandonado en la ladera empinada de una mirada, se va resbalando mirando atrás, para nunca abandonar su pasado, claudicando al olvido.

Aveces para el tiempo, se deja acariciar por aquel viento y acaricia su albedrío.

Enciende una sonrisa y cuenta el instante perfecto hasta que la realidad le obliga a continuar el camino.

Deja un comentario