LA ETERNA PEQUEÑA

Corría a abrazar

cuerpo inmóvil,

tenía miedo,

de hacer daño

a tan pequeña cosa.

Crecía y seguía

corriendo

a los brazos

del gran bebé.

Y agarraba

con el mismo miedo,

aunque la menudez

había crecido,

y los sueños

la alejaban

de su cuerpo.

El miedo

su camino continuaba,

en todos los reflejos,

sin darse cuenta

la recordaba.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s