LA ETERNA PEQUEÑA

Corría a abrazar

cuerpo inmóvil,

tenía miedo,

de hacer daño

a tan pequeña cosa.

Crecía y seguía

corriendo

a los brazos

del gran bebé.

Y agarraba

con el mismo miedo,

aunque la menudez

había crecido,

y los sueños

la alejaban

de su cuerpo.

El miedo

su camino continuaba,

en todos los reflejos,

sin darse cuenta

la recordaba.

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