HISTORIA DE UNA SUPERVIVENCIA

Y se arropó en la noche con cientos de pensamientos, sintiendo el frío penetrando las rendijas en la impunidad del deseo, ocupando el espacio del ser. La lluvia rabiosa golpeaba los cristales y hacia añicos cada parte de su piel. Recogió los trozos y los unió, uno a uno, recompuso el nuevo mundo. Percibió que el calor regresaba, y su cuerpo cicatrizado tendía alegría al sol, ya no había mantas donde esconderse, ni ventanas rotas de tristeza, pero si el recuerdo perpetuado en el crujido de unos pasos que siempre marcaban sus huellas, recordando que el corazón es un cristal con miedo a regresar. Ahora absorbe el humo, calma prisas, inexistentes tiritas palian dolor de la ausencia que nunca tuvo presencia …. A la mañana se perdió poco a poco en el olvido, las palabras oscuras parecían impolutas y habían barrido cualquier rastro de su aroma. Ahora comenzaba a vivir, había estado muerta demasiado tiempo, apartó el paraguas y dejó a la vida acariciar su piel. El amor siempre había residido en su corazón …

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