YIN

Hubo un tiempo de muertes y asesinatos, el poder gobernaba sus vidas, y pedía más y más, tal era su ambición de crecer, que tomo el alma del futuro, decidió ser la estela perseguida por los tiempos. Caminó y caminó entre los restos de humildad aún conservada de la inocencia, fijó sus ojos en la más dulce mirada que se adentro en sus entrañas desposeyendo al poder de voluntad. Con su aparente modestia, había conseguido adueñarse de lo ansiado por la fuerza, mientras la estela de la destrucción asolaba el escalón perdido borrando huellas del falso bienestar, la pirámide se caía y extendía sus manos a la soga que apretaba delicada posición. Ahora poder ante su inminente muerte buscaba un nuevo amo que le pusiera a salvo, el hombre volvía a ser única opción bajo la sonrisa que engullía poco a poco su alma, barato le salió resucitar de entre las llamas, solamente una vida fue suficiente para conseguir someter miles de esas pequeños e insignificantes corazones su único delito era el de haber nacido.

Así fue como se transforma una y otra vez, quién tiene tiene las llaves de la libertad.

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