FIN

Ha borrado el sonido de su voz, se disipa la estela del error, ya no quedan besos que rescatar de los silencios ni palabras que retejar cada mañana. No duelen los recuerdos, las cicatrices se difuminan en el viento, bajo los carbayos se han disuelto las promesas que un día jugaran al sol. La muerte ha llegado presurosa y rabiada, toma cuerpo vacío con corazón sangrante, acaricia su alma entregada y vuela hacia el cielo, abandonando huellas amadas. El dolor ha cesado, la eterna ausencia se lo quedó y ahora, es ella, quién llora.

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