AL BORDE …

Miro la alcantarilla sobre la que poso mis pies, repleta de secretos escondidos bajo rejas, escucho la ciudad amanecer a la noche y sigo viendo la misma oscuridad entre la luz caminando. Veo la gente moverse de un lado a otro con la mirada en el pensamiento o en el teclado. Los vigilantes desde el trono observan el uno tras otro en la distancia. La limpieza empieza a barrer sueños pero esta acera está repleta de ellos. El cartel de completo se cuelga, ya no hay espacio que buscar en un lugar donde el túnel se convierte en hogar. Un garaje de apellido propiedad cede sus puertas a la espera. Entretengo mi vista con leyes vacías de realidad, mientras contorneo cada norma dentro de mi precaria memoria, buscando la horma de una neurona. Debo continuar, hora y media por delante espera, la furgoneta se mueve centelleando para llamar la atención, mientras lujos prestados alejan albedrío. Y yo vuelvo a la retórica de nueva espera, una más, hoy me he pasado el día esperando, alguien me ha robado el día mientras observaba las agujas del reloj correr detrás de su estela, y desde entonces le busco en un nuevo amanecer.

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