DESCUADRE

Intento encontrar la paz,

bajo el haya del monte,

dónde el tiempo

en su tronco

tatua mil razones.

Veo el pájaro volar,

posa su cansancio

en la copa

mirando al mar,

reflejo de su cielo.

El pensamiento interrumpe,

el albedrío de la siesta,

no existe tranquilidad

dónde un día reinó la paz.

Canta la vida

detrás del pájaro,

con el eco de la noche,

adormece la oscuridad,

en los brazos del grillo.

Y yo necesito

ver el silencio reinar,

cerrar mis ojos,

dejar de pensar.

La nada golpea mi muro,

y mece sonido

en la hamaca

de los sentidos.

Cierro la ventana,

el hombre rompe belleza,

él es el único

qué no encaja,

en el perfecto puzzle,

de esto llamado vida.

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