RAÍCES

Cruje cada rama de su árbol, los años han caído sobre el tronco como corteza desgarrada en su pecho, busca en una confusa bolsa restos de aquella que fue, con la paz de los años caídos ha hecho astillas para calentar cada noche su cuerpo, ahora se siente árbol y percibe como los pedazos de su piel poco a poco mutan aspecto y van dejando paso a la anunciada decadencia. Y sonríe al acariciar aquel viejo castaño, el mismo que en su niñez columpió la inocencia en tiempos de guerra. Más allá observa ancestral haya, majestuoso se eleva sobre la anciana cabeza. Mira al cielo, demasiado alto para volar, mira al suelo y la tierra llama a su cuerpo, formar parte de las raíces que se acercan sigilosas a su puerta. Ella sabe que le esperan y pide cada día una ráfaga de aire que le ayude a continuar. El día amanece, los párpados se abren y el silencio interrumpe este poema, una vez más …

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