CABEZA ALTA Y SONRISA

Recibe lo que nunca tuvo,

después de dejar

resbalar el sudor

por su piel.

Recupera la libertad,

con premios canjeados,

y recobra la serenidad

al acariciar el amor.

La necesidad no entiende,

las esposas no comprenden,

el tiempo no respeta,

de descanso ignoran.

No se queja,

no crean ustedes,

podría pasar hambre,

y la palia con prisión,

eso si preventiva.

Nunca la verán escupir,

contra las manos

que rechazan

abrazar Abril.

Aunque con su lluvia,

intentara mojar

aquel gesto,

al despertar del letargo.

Y vuelve a caminar,

con la cruz

que le desdibujó,

para verla claudicar.

Levanta su cara,

llueve,

moja su decisión

en el café de la prisa.

Sonríe.

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